Cuentos

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"Viajeros extraviados", Premio Fondo Nacional de las Artes, Editorial Bajo la luna

Novela

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"Cruces cierran los campos", Premio Rejadorada-Multiversa, España

lunes, 22 de mayo de 2017

Sirenas

Sirenas

 Beatriz Actis 

    El primer testimonio acerca de la aparición de sirenas se remonta a “La Odisea” de Homero, que relata las aventuras del héroe griego Ulises durante su largo viaje de regreso a Ítaca, después de la guerra de Troya. Las sirenas de esa época no eran seres mitad mujer, mitad pez, como las leyendas más modernas las retratan, sino aves con cabeza y pecho de mujer. Eran especialmente abundantes en las proximidades de Sicilia, en Italia, ya que en alguna parte de aquel mar se hallaba la Isla de las Sirenas. 
     Con sus cantos dulces, atraían a los marinos más confiados y distraídos, haciendo que sus naves se despedazasen contra las rocas. El hombre que oía sus voces se olvidaba para siempre de su patria, su hogar, su mujer y sus hijos, y se arrojaba al mar, tras ellas. Ulises se liberó de aquel canto cautivante haciéndose atar al mástil de su embarcación y taponando los oídos de sus compañeros con cera.
   A partir de la Edad Media comenzó a representarse a las sirenas como mujeres hermosas y seductoras con cola de pez; a veces eran perversas y dadas a complacerse con la desgracia de los hombres.
   Entre los relatos más sorprendentes de avistamientos de sirenas están:

-En el Reino de Galicia, España, en el siglo XVI, el licenciado Luis de Molina dejó constancia de que un hidalgo pescó en la isla de Lobeira a una sirena. Cuidó de ella hasta que se le cayeron las escamas, y entonces la tomó por esposa. Los hijos que tuvieron fueron llamados “mariños".
- En América: En el siglo XVII, dos marineros miembros de la expedición del navegante inglés Henry Hudson hallaron una sirena: “Era de la talla de un hombre, su piel era muy blanca y sobre su espalda flotaba largo cabello color negro, la cola era como de delfín, pero moteada como una caballa”.
-En las Bahamas, en el siglo XIX, marinos y nativos dicen haber visto a una sirena que tenía la cabellera verde.
-En la Antártida, también en el siglo XIX, apareció una sirena de largos y lacios cabellos azules.



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