Cuando se va el verano (2017)

Cuando se va el verano (2017)
Libro para jóvenes - Estación Mandioca Ediciones

Cuentos

Cuentos
"Viajeros extraviados", Premio Fondo Nacional de las Artes, Editorial Bajo la luna

Novela

Novela
"Cruces cierran los campos", Premio Rejadorada-Multiversa, España

lunes, 16 de octubre de 2017

Cuento de primavera

La invitación”, de Jurg Schubiger 

  Verano en el jardín. Bajo el peral, chispeantes insectos. Ellos zumbaban; yo canturreaba con ellos. Estaba sujetando una malva a un bastón, quitando malas hierbas, haciendo esto y lo otro, entre una cosa y otra, nada.
Entonces me habló una abeja:
Hoy se casa nuestra reina  - dijo - . Mi pueblo y yo necesitamos un padrino.
 Te hemos elegido a ti.
Me quité la tierra seca de los dedos.
Gracias  - dije - ¿Qué debo ponerme?

Alas   - dijo la abeja.


sábado, 7 de octubre de 2017

Cuentos - Novelas

Lisboa (cuentos) - Editorial Municipal de Rosario
Los años fugitivos (novela) - Editorial Alción
Los poetas nocturnos (novela) - Editorial Homo Sapiens - Premio Fondo Nacional de las Artes



viernes, 22 de septiembre de 2017

miércoles, 13 de septiembre de 2017

martes, 29 de agosto de 2017

Cuando los chicos me cuentan...

Uno de mis libros de cuentos para niños se llama “Para alegrar al cartero” y el cuento que le da título es la historia de un chico que escribe numerosas y largas cartas en papel con ese fin: darle una alegría al cartero en tiempos de comunicación virtual.
Justamente, porque son épocas en que resulta habitual recibir, a través del correo postal, más boletas de impuestos que correspondencia personal, me llena de un entusiasmo propio de la infancia el momento en que el cartero llega y me deja cartas escritas por mis lectores.
Así, abro los grandes sobres y aparecen textos y dibujos de estudiantes de escuelas primarias y también secundarias de distintos lugares, a veces con recreaciones de mis cuentos o novelas, otras con preguntas y opiniones, etc., y en esa catarata de creatividad y afecto se percibe, además, el trabajo de los docentes.
Otras veces, la comunicación es personal. Cuando visito escuelas recibo en mano las obras de los estudiantes y escucho sus preguntas y sus interpretaciones sobre lo leído. Muchas veces, el diálogo continúa  a través de facebook.  Es que, fiel a los tiempos que corren, el intercambio también fluye por canales virtuales y esos mismos testimonios con escritos e ilustraciones llegan escaneados y a través del correo electrónico o de whatsapp.
Hace pocos días, estaba preparando un audio para responder a chicos de una escuela primaria que se habían comunicado después de leer los cuentos del libro “Historias de fantasmas, bichos y aventureros”. El grado que me había enviado el mensaje de voz había hecho especial referencia a uno de los cuentos, protagonizado por dos Lloronas que se envían varias cartas una a la otra.
  Me pasé buena parte de la mañana persiguiendo a mi gato para grabar el rarísimo maullido demandante con el que suele matizar el silencio de la casa. Cuando el gato maullaba, yo me acercaba con el celular y él cerraba la boca con una mudez inclaudicable. Finalmente, tras lograr una actitud más participativa de la mascota, conseguí grabar un fragmento del extravagante maullido y agregué al mensaje: "Como despedida, va este ruido extraño que quizás sea el quejido de una Llorona de Rosario, o quizás sea mi gato. Queda la duda". 




jueves, 17 de agosto de 2017

Náufragos y piratas

El barco y todo su contenido está impregnado por el espíritu de la Vejez. Los tripulantes se deslizan de aquí para allá como fantasmas de siglos ya enterrados; sus miradas reflejan inquietud y ansiedad, y cuando el extraño resplandor de las linternas de combate ilumina sus dedos, siento lo que no he sentido nunca...

                                                       E.A. Poe, “Manuscrito hallado en una botella”


Olas enormes se sucedían unas a otras con espantoso estruendo y sobre los náufragos rugía el viento con rabia sin igual en competencia con los truenos que retumbaban en las nubes…
Emilio Salgari, “Sandokán, El Rey del Mar”



 Le conté (a Viernes) sobre el naufragio del barco en el que viajaba y le mostré, lo mejor que pude, el lugar donde se había encallado aunque ya se había desbaratado y desaparecido. Le mostré las ruinas del bote que habíamos perdido cuando huimos...
                                                           Daniel Dafoe, “Robinson Crusoe”


Su ciudad maldita se ha hundido otra vez (…). Cthulhu tuvo que haber sido atrapado por los abismos submarinos pues si no el mundo gritaría ahora de horror. ¿Quién conoce el fin? Lo que ha surgido ahora puede hundirse y lo que se ha hundido puede surgir. La abominación espera y sueña en las profundidades del mar…                                                                          
                                                      H.P.  Lovecraft, “La llamada de Cthulhu”



Quince hombres van en el cofre del muerto. / ¡Yo-ho-ho! ¡Y una botella de ron! / La bebida y el diablo se llevaron al resto. / ¡Yo-ho-ho! ¡Y una botella de ron!                                                                                 
                                                           R.L. Stevenson, “La isla del tesoro”


Jalad, izad, pongámonos al pairo,
                     al abordaje saltemos
                     y si un tiro nos separa,
                     ¡allá abajo nos veremos!

J. M. Barrie, “Peter Pan”




sábado, 5 de agosto de 2017

TALLER ON LINE

-TALLER LITERARIO. Se encuentra abierta la inscripción para el Taller Literario que coordina Beatriz Actis y que comienza en agosto. 
El taller está orientado a la lectura y escritura de literatura para adultos y también de literatura para niños (pero dirigido a participantes adultos). 
También existe una versión on line para quienes no residen en Rosario. 
Beatriz Actis es escritora y editora; tiene más de treinta libros publicados. Es autora, entre otros, de la novela Los poetas nocturnos (Premio Fondo Nacional de las Artes), del libro de cuentos Lisboa (Premio Municipal de Rosario) y Todo lo que late (Premio Municipal de Córdoba), además de literatura para niños (novela, poesía, cuento) y educación. 

-PARA MAYOR INFORMACIÓN: ESCRIBIR A beatrizactis@hotmail.com y/o consultar la página de FACEBOOK BEATRIZ ACTIS: https://www.facebook.com/beaactis/?ref=aymt_homepage_panel


Fuente: https://www.pagina12.com.ar/54475-otras-voces-otros-ambitos




lunes, 31 de julio de 2017

Sam Shepard


Entrevista

Mirador Provincial (Clarín), 31/7/2017

domingo, 9 de julio de 2017

Novela

Los secretos persiguen a los niños curiosos.
  Los persiguen con desesperación, como un futbolista al jugador del equipo contrario que tiene la pelota, se va escapando hacia el arco y está a punto de hacer un gol.
  Los persiguen con fidelidad, como un perro compañero durante las largas caminatas del verano.
  Andan tras de ellos como zombies: sin pensar.
  Como una nota burlona escrita por los bromistas del grado y pegada en la espalda del más distraído.
  O como un mimo que en mitad de la calle imita el paso de algún transeúnte: sin que los niños curiosos (al menos al principio) se den cuenta.
  En fin, como una sombra.
 Los misterios escondidos en la vida de la gente no se quedan quietos y persiguen a los niños curiosos, para poder ser revelados y descubiertos de una buena vez.
("Lágrimas de sirena" - Editorial Quipu)

lunes, 3 de julio de 2017

Cuento

Comunidad (cuento)
FRAGMENTO

  Me asombran las cosas que se encuentran por las veredas si uno camina con la cabeza gacha, a riesgo de chocarse una columna de alumbrado o a varios transeúntes que vienen en dirección contraria.  A modo de ejemplo: con Santi —mi compañero inseparable— un día encontramos en distintos lugares, a lo largo de varias cuadras, cartas de la baraja. Todas tenían el número cinco: 5 de oro, 5 de basto, 5 de espada, 5 de copa, 5 de diamante, 5 de trébol… Todavía estamos tratando de inventar algún juego de naipes que use solo esas cartas (y sea divertido)
  Con Santiago también juntamos chapas ovaladas, esas que estaban al lado de la puerta de entrada de las casas viejas, que tienen el número y, a veces, el nombre de la calle. Las encontramos tiradas por ahí. Tal vez se cayeron de alguna pared o los dueños de casa las abandonaron cuando las reemplazaron por números más modernos.  Ahora, algunas adornan el patio de mi casa. Cada persona que sale al patio puede leer la dirección de otra casa, hallada al pasar, que no es la nuestra. Como, por ejemplo, “Avenida del Trabajo” con fondo azul y letras blancas que resplandecen todavía, y números cualquiera como 573 o 241 o 96.
   ¿Quién habrá vivido en tal o cual lugar?, me pregunto ante las chapas antiguas con las direcciones. ¿Habrá habido allí alguien que alguna vez fue un chico como yo? Y también, en un patio lejano en el tiempo, ¿habrá habido mascotas correteando o macetas con plantas o bicicletas…? Me da una enorme curiosidad pensar en otras vidas (...).

   

domingo, 25 de junio de 2017

Crítica a LAS AULAS DE LITERATURA

REVISTA POLIGRAMAS 43 - Diciembre 2016 - Universidad del Valle - Cali (Colombia)




Actis, B. & Barberis, R. (2013). Las aulas de literatura. De los textos a la teoría y de la teoría a los textos. Rosario: Homosapiens. p. 164

LA INTERACCIÓN ENTRE LOS TEXTOS Y LA TEORÍA EN LAS AULAS DE LITERATURA

Rosana Guardalá*

El modo en el que se enuncia el mundo, es sin duda un modo de pensar, de ver el mundo. Esta idea se manifiesta desde el título del libro. La pluralidad edilicia y simbólica (aulas) es el núcleo de una práctica docente que materializa el espacio de un saber multiplicado en la interpretación. El recorrido metodológico del libro también está explicitado en un diálogo en el que los textos toman la palabra. Si bien a lo largo de todo el libro la relación texto-teoría será constructiva y dialógica, no obstante es importante destacar aquí el punto de partida es la materia prima de la literatura: los textos en sus diversas formas genéricas.

El libro se divide en dos partes. La primera “ Literatura en taller. Laboratorio de lecturas y escrituras”, que coordina Beatriz Actis. La segunda bajo el título de “Análisis e interpretación de textos literarios: posicionamiento estratégico y operatoria” de Ricardo Barberis. Las partes de este libro conforman un todo que se articula metodológica y teóricamente. De modo que funcionan armónicamente como una suerte de par no dicotómico.

El libro abre una entrada múltiple a la escritura como práctica que no se agota en conocer y dominar los elementos lingüísticos. Saber (y poder) leer y escribir no son para Beatriz Actis y para Ricardo Barberis, así como tampoco para los que participan de este volumen, operaciones

*Profesora en Letras, egresada de la Facultad de Humanidades y Artes de Rosario (Santa Fe-Argentina), donde actualmente se desempeña como docente en la Cátedra de Análisis del Texto del Primer Año Común y en diversas Escuelas Secundarias. Participa como docente en el Posgrado en Educación para Extranjeros y ha dictado cursos en el Postítulo de Formación Universitaria en Lengua. Colabora tanto en revistas académicas y literarias como en medios periodísticos nacionales como internacionales. Forma parte de diversos proyectos de investigación. Actualmente está escribiendo su tesis Doctorado. En su investigación trabaja las subjetivizaciones femeninas textuales disidentes en la obra de Armonía Somers y Marosa di Giorgio.



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Poligramas 43 - diciembre de 2016

consecutivas ni mecánicas. Muy por el contrario, son prácticas solidarias que requieren de la reflexión teórica pero también metalingüística. Este libro se deshace de la idea del lenguaje por fuera del sentido común entendido como transparencia que reproduce la realidad y lo presenta en su complejidad y en su capacidad no sólo de representar sino también de crear realidades.

Es fundamental, antes de adentrarnos en las secciones mencionadas anteriormente, destacar el perfil del docente que se está pensando, con el que se pretende trabajar. En la introducción se toma posición con respecto al rol docente: “Las propuestas tienen como uno de sus objetivos potenciar aquella función intelectual: que la docencia indague sobre su condición de ser un trabajo en el que se produce intelectualmente, y por lo tanto pueda, en este caso, problematizar el rol del docente como sujeto lector y escritor, y no sólo como mediador de las prácticas de lecturas destinadas a los niños y jóvenes” (Actis y Barberis, 2013, 17). En pocas palabras, aquí el docente tiene un rol protagónico y novedoso en tanto no es sólo mero transmisor de conocimientos que luego serán evaluados. Esta construcción del rol docente es fundamental para animar y acompañar el trabajo con los estudiantes como productores de conocimientos, así como también como lectores y escritores críticos.

La primera parte del libro “Laboratorio …” conjuga en esta forma dos discursos (literario-científico) e innova en la dinámica de taller. Este modo de nombrar propio de la ciencia sobreentiende la idea de ensayo, de prueba, de composición y de análisis. Así el espacio en el que habitualmente se manipulan seres vivos o partes de ellos, aparece aquí como un lugar de lectura, escritura y producción que pone el foco en los detalles, en la demora que requieren estos procesos. Este apartado se ramifica desde la división clásica de los géneros que toma como eje la poesía y la prosa. Comienza por declarar que no trabajará con textos edulcorados para los niños y jóvenes, sino que asume el desafío de abordar poetas como Marosa di Giorgio, Genovese, Calveyra y narradores clásicos y contemporáneos tales como Cortázar, Borges, Bolaño y de Santis, entre otros.

Todos los textos y fragmentos propuestos se articulan en la tríada lectura-juego-escritura. El aspecto lúdico de la literatura es fundamental



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Rosana Guardalá

en tanto habilita espacio de transformación (del poema en verso al poema en prosa) y movimientos (desde la biblioteca a otros espacios de la escuela), sólo por nombrar algunos. Es necesario recordar y nutrir el aspecto lúdico estrechamente ligado a la musicalidad y la polisemia del lenguaje para poder así volver al disfrute de la literatura. Es justamente desde allí donde el trabajo con la crítica y la traducción también tienen su lugar. Escribir es transformar pero también intervenir, experimentar, expandir los textos para comenzar a pensarlos como Textos en clave barthesiana. En este cruce los textos literarios, los críticos, las traducciones y las biografías flexibilizan los límites formales y abren el diálogo y el debate sobre el valor literario y su autonomía, sin plantearlo en términos explícitos.

Las actividades de esta primera parte son concretas pero no condicionan ni conducen al reconocimiento sino a la producción textual. También es destacable mencionar aquí que los textos como las propuestas muestran que se está pensando en un docente que pueda acompañar los procesos de lectura y escritura en los diferentes niveles, es decir, las actividades son pensadas con libertad y no están cercadas por las edades. Este trabajo editorial confía en el rol del docente intelectual, crítico y lector y en su interacción con los estudiantes. Por ello no es ambicioso proponer la lectura comparando diversas traducciones que no es más que un ejercicio crítico encubierto sobre el proceso de escritura y la importancia de la corrección. Así como tampoco es un gesto menor adentrarse en las microficciones, género poco transitado por la currícula escolar o “las redes de ficciones” que recupera dos conceptos claves y de profunda actualidad en el análisis literario: la intertextualidad y la interculturación.

Esta primera parte cierra con “Narrativas: experiencias de lecturas y escrituras” que toma un punto de partida doble: la TICs y biografías lectoras. El apartado referido a las nuevas tecnologías de la Información y la Comunicación se muestra como una clara lectura de los docentes que atienden a los movimientos culturales y sociales dentro y fuera del aula, en tanto gran parte de las propuestas surgen del mismo deseo o inquietud de los estudiantes. Así se arma un blog que resulta de un taller de lectura en el que no hay obligación de ningún tipo. En este misma línea vuelve



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Poligramas 43 - diciembre de 2016

el espacio lúdico bajo al forma del juego de rol como la posibilidad, por parte de los estudiantes, de interpretar y asumir papeles, acciones en una historia determinada. Interpretación que requiere atender no sólo al aspecto verbal sino también al contexto, a lo no verbal y a todo aquello que nos conduce irremediablemente a otro terreno con el que la literatura está ligado desde siempre: la vida. En este mismo cruce, Mery Cruz Calvo presenta, con acierto, “biografías lectoras”. Se trata de una propuesta escrituraria que trasciende la biografía clásica que reúne datos para convertirla en textos significantes que se abren al sentido en tanto recogen “(...) testimonios de experiencias lectoras de docentes y futuros docentes (...)” (p.73), propiciando la reflexión sobre la incidencia de esas lecturas en las propias prácticas. Esta suerte de bio-bibliográfico-afectivo que puede ser abordado desde un enfoque etnográfico, sin por ello desatender a la dimensión interlocutiva, temática y enunciativa del objeto en cuestión. Sin duda, esta propuesta aquí desplegada viene a revisar los límites entre lo literario, lo pedagógico, lo antropológico y lo histórico.

En “Análisis e interpretación de textos literarios: posicionamiento estratégico y operatoria”, Ricardo Barbieri, desde el comienzo, explicita que el análisis y la interpretación son actividades complejas. Con ello nos coloca frente a las implicancias teóricas y operativas a las que no podemos dejar de atender. Parte de una serie de situaciones hipotéticas de lectura que nos demuestran que “Ese modo particular (uno entre otros posibles) de entender el texto literario, así como la posición teórica que lo sustenta, está comprometido en cada consigna de trabajo, en cada operación de lectura”. Barbieri observa que lo sepamos o no, nuestra lectura está siempre atravesada por nociones teóricas y críticas; y acuerda con Bombini, quien plantea que la teoría literaria no debe ser pensada como objeto de la enseñanza independiente sino articulado a partir de las preguntas de los textos literarios. Preguntas de este tipo pero también sobreentendidas son las que aparecen estructurando este apartado: qué lector pretendemos y qué lector somos; en qué consiste el análisis de una obra literaria; en qué consiste interpretar una obra literaria; qué hacer con los textos canónicos. La primera de ellas es la que despliega entre el presente y el futuro la posibilidad de abrir otros espacios. Un lector que no sólo pueda unir sílabas, reconocer o



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Rosana Guardalá

identificar temas sino y sobre todo, un lector que sea capaz de armar su propia lectura crítica no individual o psicologista.

Barberis, con claridad, afirma que “Toda operación de lectura que propiciamos como docentes implica: 1. Un modo de concebir el hecho literario y el lenguaje. 2. La superposición o convocatoria de un marco teórico o de una reflexión literaria. 3. Una determinada idea del rol del lector en formación. 4. Un perfil del lector que somos como mediadores” (p. 107). En esta suerte de declaración aparecen conjugados ciertos organizadores de la operación entendida como la ejecución de acciones y los que en ella participan: sujetos que saben, que conocen, que intuyen teorías y sujetos que saben, que conocen y que median entre ese saber. En ambos casos, estudiante y docente, son ante todo lectores.

Esta segunda parte cierra con la lectura interpretativa de “El cautivo” de Jorge Luis Borges. Con agudeza y claridad allí se despliegan las operaciones de lectura y los lugares de incomodidad o tensión teórica (tema, argumento, historia, verosimilitud, enunciación literaria, entre otros) que se propusieron anteriormente. La construcción de la hipótesis de lectura, núcleo de la interpretación, está indisolublemente ligada a la argumentación. Cómo se compone la interpretación, cómo se sostiene, hasta dónde se puede interpretar son las preguntas que perimentan el trabajo.

Las aulas de lengua y literatura. De los textos a la teoría y de la teoría a los textos es un libro que abre propuestas en y para el aula. Esta publicación se corre de los lugares de confort e invita mediante una doble entrada no jerarquizada práctica-teoría a conocer, recorrer un nuevo corpus de escritores y poetas, así como también a revisar con otra mirada el canon escolar. Este libro propone una serie de actividades y lecturas novedosas pero sobre todo posibles en tanto experiencias realizadas en el aula, producto de las prácticas de un docente que se hace cargo de su rol intelectual y, por lo tanto, cuida del avance de las teorías y de la articulación de éstas con las lecturas. No desatender a las categorías de análisis, a la interpretación pero explicitando y asumiendo puntos de vistas claros es ir hacia el lector que pretendemos en un nosotros (en términos de Benveniste) inclusivo, en el que el docente y el estudiante caminen juntos.




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sábado, 3 de junio de 2017

Las tortugas no pueden volar

O: La suerte está echada 

   Tengo tres amigas tortugas: La Niña, La Pinta y la Santa María. Son pequeñas pero andariegas. Aún más: son casi más curiosas que yo… ¡Y eso que también soy viajera!
  Las tortugas —lo dicen las enciclopedias— pueden tener distintos hábitat, es decir, vivir en espacios diferentes, por ejemplo: La Niña es marina; La Pinta, de agua dulce, y la Santa María, de tierra.
  Cuando estamos juntas, además de leer enciclopedias, escuchamos canciones como la de la tortuga  Manuelita que cruzó el mar para conocer París.
—¡Como yo, cuando sea grande! —dice La Niña.
  A las tres les divierten las historias antiguas que explican cómo se pensaba entonces que era la Tierra. Vemos los viejísimos dibujos de un planeta plano, sujeto por cuatro pilares que descansan sobre cuatro elefantes, apoyados a su vez en una tortuga gigante que nada y, así, sostiene el mundo.
—¡Como yo, cuando crezca! —dice La Pinta.
  También leemos fábulas, como la de la liebre y la tortuga, en la que corren una carrera y, contra todos los pronósticos, gana la tortuga.
—¡Como yo, cuando llegue a ser mayor! —dice la Santa María.
  Nuestra convivencia es feliz, aunque hay un problema.  Yo ando de acá para allá, del norte hacia el sur,  y vivo en donde hago mi nido, a veces en campo abierto y otras, sobre los cables de la ciudad, según me encuentren las estaciones del año. Y el aire no es, para nada, un buen hábitat para las tortugas. Por eso (y porque ellas sueñan con recorrer caminos, con explorar regiones), La Niña partió esta madrugada en busca del mar, La Pinta salió al mediodía para hallar un río, y La Santa María se fue este atardecer a buscar otra tierra.
  Le hice a cada una un atadito con comida que recolecté durante las escalas de mis vuelos: algas y coral para La Niña, caracoles y plantas acuáticas para La Pinta, algunos vegetales para la Santa María. Y un mapa con indicaciones para llegar sin contratiempos.

    Ser golondrina y no vivir mucho tiempo en el mismo lugar tiene sus ventajas: tengo muchos amigos; conozco sitios distintos, desde Alaska hasta Tierra del Fuego; veo el grandioso mundo desde la altura, según lo indique mi rumbo, y nunca me desoriento; ayudo a las tortugas a llegar al mar, al río, a la tierra, y, cuando la suerte está echada, las contemplo marchar en busca de su destino.

domingo, 28 de mayo de 2017

Nombres de flores

Nombres de flores - Beatriz Actis 

Me gustan los árboles con flores, las plantas con flores… ¡y las flores!  Su perfume se desparrama por el balcón y es como si a la ciudad llegaran de golpe los aromas frescos del campo. Hay una flor en especial que me gusta. No sé cómo se llama; es amarilla y brilla a veces con el agua y otras veces con el sol. Tengo que averiguar el nombre.
  Después de la última lluvia, la planta creció; parecía que quería escapar de la maceta. Mamá dijo: “La lluvia la hizo explotar”. Es que cayó agua la noche entera. ¿Las flores explotan en tamaño y color, como un fuego artificial en el cielo? Mi balcón es su cielo.
  “Retoño de jardines en el piso 10”, dijo la abuela Rosa, que vino de visita, y cuando está en el departamento siempre quiere asomarse al balcón y regar una por una las macetas. No sé bien qué es un retoño. A lo mejor es el nombre de alguna de las plantas.
  No me caen simpáticos los nombres raros, me gusta más cuando a una planta la abuela le dice “ojos de poeta” o “enamorada del sol” o “dama de la noche”. Y después explica que la flor se abre solo con el sol o solo con la noche. O a veces el nombre no tiene mucha explicación, como “ojos de poeta”.
  Le mando a mi prima Manuela, que vive bastante lejos de acá, una foto por whatsapp de mis flores amarillas, las que estallaron con la lluvia. Le escribo debajo: “Foto del balcón de Candela”.
  Manu contesta: “Lindas”. Y como si me hubiera leído el pensamiento, agrega: “El nombre que más me gusta es de una enredadera: ‘enamorada del muro’ ”. Al rato se ve que lo piensa mejor porque manda otro whatsapp: “Y el de esas otras plantas que tienen hojas redondas y flores anaranjadas: ‘tacos de reina’ ”.
   Sin que le pregunte nada, mi prima me cuenta qué pasa en su patio, en el pueblo chiquito en donde vive, rodeado de campo (Manuela vive en el mismo lugar que Rosa, mi abuela, porque ahí nació mi mamá). “Los días se vuelven húmedos y aparecen caracoles: de uno a mil, te diría”. Y describe los frutales que ve desde la ventana de su cuarto: limoneros, mandarinos y naranjos que se llenan de azahares durante la primavera. Ojalá no se los vayan a comer los caracoles.
  Después se acuerda: “¡No sabés! Tengo dos compañeras nuevas en la escuela; son hermanas y se llaman Margarita y Violeta”. Yo pienso en la abuela Rosa y en mamá, que se llama Iris, y en la mamá de Manuela, la tía Lila. En mi familia las mujeres tienen nombres de flor, aunque mi prima y yo, no, no tenemos. Así que de ahora en más, le propongo, podemos usar un nombre de fantasía para mandarnos whatsapp. Ella se llamará Alelí —me dice— y yo, Clavelina. Acepto.
  Manu cambia la foto de whatsapp por un alelí y ahí me doy cuenta de que la flor de mi balcón que estalló con la lluvia y de la que no sabía el nombre es, justamente, ¡un alelí! Busco en google una foto de clavelinas para que me identifique y elijo unas blancas con el centro rojo, preciosas.   
  Cuando mi prima venga a la ciudad, voy a mostrarle no solo el alelí y las otras plantas del balcón, sino también los árboles con flores de la plaza que queda aquí cerca.
  Y cuando vaya de visita al pueblo cerca del campo adonde vive la familia de mamá, voy a pedirle a Manuela que me muestre cómo crecen en su patio los azahares, las enamoradas del muro, los tacos de reina y, por supuesto, las clavelinas de todos colores.


lunes, 22 de mayo de 2017

Sirenas

Sirenas

 Beatriz Actis 

    El primer testimonio acerca de la aparición de sirenas se remonta a “La Odisea” de Homero, que relata las aventuras del héroe griego Ulises durante su largo viaje de regreso a Ítaca, después de la guerra de Troya. Las sirenas de esa época no eran seres mitad mujer, mitad pez, como las leyendas más modernas las retratan, sino aves con cabeza y pecho de mujer. Eran especialmente abundantes en las proximidades de Sicilia, en Italia, ya que en alguna parte de aquel mar se hallaba la Isla de las Sirenas. 
     Con sus cantos dulces, atraían a los marinos más confiados y distraídos, haciendo que sus naves se despedazasen contra las rocas. El hombre que oía sus voces se olvidaba para siempre de su patria, su hogar, su mujer y sus hijos, y se arrojaba al mar, tras ellas. Ulises se liberó de aquel canto cautivante haciéndose atar al mástil de su embarcación y taponando los oídos de sus compañeros con cera.
   A partir de la Edad Media comenzó a representarse a las sirenas como mujeres hermosas y seductoras con cola de pez; a veces eran perversas y dadas a complacerse con la desgracia de los hombres.
   Entre los relatos más sorprendentes de avistamientos de sirenas están:

-En el Reino de Galicia, España, en el siglo XVI, el licenciado Luis de Molina dejó constancia de que un hidalgo pescó en la isla de Lobeira a una sirena. Cuidó de ella hasta que se le cayeron las escamas, y entonces la tomó por esposa. Los hijos que tuvieron fueron llamados “mariños".
- En América: En el siglo XVII, dos marineros miembros de la expedición del navegante inglés Henry Hudson hallaron una sirena: “Era de la talla de un hombre, su piel era muy blanca y sobre su espalda flotaba largo cabello color negro, la cola era como de delfín, pero moteada como una caballa”.
-En las Bahamas, en el siglo XIX, marinos y nativos dicen haber visto a una sirena que tenía la cabellera verde.
-En la Antártida, también en el siglo XIX, apareció una sirena de largos y lacios cabellos azules.



miércoles, 17 de mayo de 2017

viernes, 12 de mayo de 2017

Viaje de la noche al día

Viaje de la noche al día (B. Actis) 

                                              
Soy la oveja imaginaria
que, junto a mis hermanas,
salto la cerca
para que lleven la cuenta
los que no pueden dormir.

Llevo a los chicos al sueño
en trenes que parten de andenes
que están en la cama,
viajan siguiendo la luna
y arriban por la mañana.

     Mientras la gente bosteza,
     ratones de biblioteca
     suben a los estantes altos
     en una avioneta que trepa y que vuela.

     Mientras los ojos se cierran,
     gatos en bolsa de gatos
     se alejan maullando
     en techos de micros o asientos de autos.

     Mientras se ahueca la almohada,
     caballos de fuerza
     trotan por campos y por praderas,
     y llevan jinetes sin anteojeras.


Soy la oveja imaginaria
Llevo a los chicos a través de barcos
que parten de puertos
que están en la almohada.
Viajan de noche por aguas del sueño

y a la mañana están bien despiertos.


sábado, 15 de abril de 2017

Cartagena (poemas)

Más allá del mundo hay dragones

Beatriz Actis



Como una ráfaga,
el azote de memoria
dispensa
gestos
para un rostro
de tristeza destemplada
y de curiosidad incierta.


Quemar las naves,
hundirse con el barco.
Todo tendría
lugar
entonces.


Más allá del mundo
hay dragones.



II

Entre el sueño y la mañana
el viento avanza.
En las afueras
del aeropuerto de Bogotá,
tras ventanales
huele
a naranjas verdes
y a una luna
que asoma en las tinajas.

- ** -

Me pica la mano
- anuncia dinero -
mientras un hombre entrega a otro
con naturalidad
diez mil dólares
delante de mí
-         como si nada -
Uno de ellos se lo guarda en el bolsillo
en el medio de un pequeño recinto pobre
con cabinas de teléfonos públicos
cuando yo estoy esperando mi vuelo
en el puente aéreo
y hablan simpáticamente
entre sí
mientras tanto
de cualquier tema y no del origen
temeroso
de aquel dinero:
que qué has hecho el último domingo
qué cómo has pasado las fiestas,
que cómo te han dicho que está todo
en la ciudad de Cartagena.
Una niñita con moños
de colores
en el pelo
grita en su silla
mientras la madre ocupa
una cabina
y espía con miedo
a los dos hombres del intercambio
deshonroso de dinero,
en tanto los dos hombres se saludan
hasta el próximo domingo
como si nada,
uno de ellos se lleva los diez mil
en el bolsillo interior de su traje azul.
“Para que la gente mantenga
viva la esperanza”,
dice un muchacho y ríe
no sé de qué venía hablando, pero ríe,
tira un papel en el cenicero de pie
en el hall del aeropuerto
y se va hacia el aparcadero de taxis.
Las voces en el noticiero de la televisión en tanto
hablan únicamente de masacres y de sicarios
y todo resulta o se vuelve familiar
y simple al lado de la idea
reiterada de la muerte.
Las caras de la espera en el aeropuerto
-         que podrían ser en absoluto
las de cualquier otro lugar de América -
son caras de tránsito y cansancio repetido.
No hay juego
no hay sueño ni alegría
en el medio de la sala de espera.
Un carro con bebidas.
“Aguardiente antioqueña”,
pide un viajero
y en la televisión
anuncian monótonamente
la masacre de indios en Antioquia.
Pienso en aquella famosa división
entre turistas y viajeros.
Oscurece temprano en Bogotá
- voy rumbo a Cartagena -
oscurece en forma leve.
Quiero dormir y partir.
Partir ya, y nada más,
mientras los espejos
devuelven
alguna fatigada
versión
de mí.




III

En Cartagena no hay relojes
-         dicen dos mujeres chilenas -
y todas las copas de todos los árboles
no aplacan la tenacidad del sol.
Más despiadada que la búsqueda
del silencio
es la búsqueda
de la sombra.
Quiero que dure,
sin embargo,
porque este aire
me llena de asombro
como una noche
de luto
o como un día
de fiesta.



IV

Temo morir de cólera
en este país
extranjero
lejano
como morían de malaria
aquellas lánguidas mujeres
inglesas
en las colonias africanas.
  Pasa el camión nocturno
  de la basura
  y mezcla frituras con frutas salvajes
  de nombres sonoros,
  olores amenazantes como selvas.
  Una perra marrón
  hace piruetas tristes junto a su dueño,
  vestida con una capita roja y raída.
Me dan ganas de llorar.
  Mendigos piden monedas
  y casi mendigos venden de todo:
  collares  cigarros
  pañuelos  tarjetas
  adornos pulseras
  flores  frutos tropicales
  sombreros pájaros míticos
  serpientes.
Miro la noche
y en ninguna parte hay luna.
  Guitarras suenan
  y trompetas y tambores,
  música de vallenato.
  Parca, leve,
  la luz de las velas.
  La luna en Cartagena
  (suenan trombones)
  teme la noche.
Todos niegan la peste ante los turistas,
todos, como en Muerte en Venecia,
pero en un delirio de ron y de calor.
Pocos hablan ante nosotros
o se habla de espaldas
de la guerrilla eterna de cuarenta años
y los paramilitares y las ciudades clandestinas
arrasadas en la miseria de las selvas.
  La Plaza de Santo Domingo,
  iluminada por fuegos que giran y trepan
  desde las manos de los malabaristas
  hasta la sinceridad de la noche.
  Paraíso de mutantes,
  bellezas, miedos.
  Cartagena.

- ** -


Sufre la luz
Sobre cabezas miserables.
El ciego baila.


Es un desdichado.