Cuentos

Cuentos
"Viajeros extraviados", Premio Fondo Nacional de las Artes, Editorial Bajo la luna

Novela

Novela
"Cruces cierran los campos", Premio Rejadorada-Multiversa, España

jueves, 19 de noviembre de 2015

19 de noviembre

Hoy me tocó un taxista poético: me mostró, entusiasmado, el arco iris y también hizo un recuento de los últimos que habían aparecido, incluso uno doble, después de las lluvias. Me contorsioné en el asiento trasero del taxi para verlo, grácil y tal vez escurridizo entre la copa de los árboles.

Rosario, 18 de noviembre

Es tranquilizadora la familiaridad del cine del barrio, mezclada con la cosa de género o con las películas con personajes reconocibles, icónicos es como volver a la infancia, cuando le decís al que vende las entradas, por ejemplo: "Una para la de James Bond", y entrás.

jueves, 12 de noviembre de 2015

Rosario, 12 de noviembre

Parque Field es un laberinto amable de casitas con jardines y enredaderas florecidas (es noviembre). Acabo de salir de una escuela en la que los chicos leyeron una versión de Alicia que escribí, al cumplirse ciento cincuenta años de su publicación. A la vez, ellos escribieron una versión para representarla. Se presentaron así: "Yo soy Alicia. Yo soy el Sombrerero. Yo soy un naipe (es que no soy muy inquieto)". A través de las ventanas del primer piso en que se encontraba el aula se asomaban las copas de los árboles, es decir, más paisaje florecido. Muy cerca está Barrio Rucci y la iglesia del Padre Ignacio, en donde gente sentada está esperando número para la misa del domingo. La escuela que acabo de visitar -me dicen- es la del Padre ignacio. Ahora salimos de Barrio Rucci y reparo en los nombres de las calles de Parque Field, por donde volvemos a pasar para retornar al centro: esta esquina que vemos se llama Walt Disney y Ana Frank.    

lunes, 9 de noviembre de 2015

Rosario, 9 de noviembre



A la galería con entrada y salida por calle San Lorenzo y por Sarmiento la llamamos “el Aleph": reúne en sí misma todos los puntos del universo, al menos, del universo de los servicios  requeridos en el barrio, a saber: zapatero, sucursal de correo, modista de modestos y variados arreglos, manicura, cerrajero, peluquero, service de telefonía celular, maxi-kiosco, relojero, local de antigüedades, otro de ropa femenina, gestor, estudio jurídico y contable, podóloga, veterinario, escuela de modelos en el subsuelo.

sábado, 7 de noviembre de 2015

Rosario, diurno, 7 de noviembre

(APUNTES para un DIARIO)

Cuando la mañana es venturosa, como hoy, es decir, cuando el clima se ha vuelto agradable, desayuno en la vereda del Trota, en la primera mesa sobre calle San Martín, la que mira hacia el río. A lado pasan los autos; los que doblan por Urquiza casi me rozan y así recuerdan que esto es el centro. Sin embargo, al levantar la vista, dos cuadras más adelante, por el declive de la calle se observa el Paraná, como en esa zamba que dice "busco al fondo de la calle un cerro" (es "La nostalgiosa", de Dávalos y Falú), aunque al revés, en verdad, porque allí el poeta no encuentra el cerro y acá sí, acá en el fondo de la calle hay un río. No es raro que cada tanto, incluso, pase un barco y en el asfalto se prolongue la ilusión de autos que marchan enfrentándose con mástiles de grandes buques extranjeros que van o vienen de Puerto San Martín (supongo) o velas blancas de embarcaciones más pequeñas. Es en esta zona en que se produce esa extraña convivencia de río y ciudad en un par de cuadras, y este bar, en su esquina, posee la visión privilegiada, y esta mesita de lata es un observatorio, un Finisterre enclenque al que a veces tengo que ponerle varias servilletas dobladas para que no se mueva y se derrame el café.

viernes, 6 de noviembre de 2015

Rosario, nocturno, 6 de noviembre

(APUNTES para un DIARIO)

En la pared lateral de uno de los edificios de la vereda de enfrente alguien proyectó un video de Madonna en blanco y negro. Se veía perfecto a la altura de mi piso diez, parecía Times Square. Exagero, claro. Me asomé al balcón tratando de averiguar desde qué departamento lo estaban proyectando; desde algún que otro balcón alguna gente se asomaba también. Fue una situación extraña: el paisaje nocturno del barrio en las alturas cambió, y fue para bien, diría. Ahora el proyector se apagó y quedó como un vacío (y eso que Madonna no me gusta demasiado)