Cuentos

Cuentos
"Viajeros extraviados", Premio Fondo Nacional de las Artes, Editorial Bajo la luna

Novela

Novela
"Cruces cierran los campos", Premio Rejadorada-Multiversa, España

sábado, 31 de julio de 2010

Gatos de Guimarães

Dijo, grullas

Beatriz Actis


Dijo: La felicidad es nuestra naturaleza

y en el medio del ruido del bar al mediodía
me enseñó un ejercicio de sidha yoga
con las manos
que volaban como garzas
¿como grullas?

la presión de los dedos, uno a uno:
pulgar, índice, medio, anular, meñique

el lento despegarse que da la sensación de
las moléculas
en su lento moverse por el cuerpo

La cara de Brigitte Bardot

Gente conversa

Beatriz Actis


… y luego
regresar en la noche a nuestro cuarto
para aceptar lo inaceptable.

János Pilinszky



Bebíamos cerveza
en la noche
bajo la luz de la terraza,
y sobre los faroles cubiertos por insectos
permanecían las estrellas.
“En esta ciudad, la cerveza es un refresco”, dijo la amiga.
“Granadina”, pensé,
mientras el calor subía desde la lajas,
el calor que nos había perseguido
desde las primeras horas de la mañana.
Con la lucidez que parece que se tiene
para juzgar la vida de los otros,
hablábamos sobre el poeta
muerto de cirrosis.
“Es una pena”, dijimos.
“Un vértigo, una blasfemia”.
“Nos privó de su obra”.
“Injustificable”.

martes, 27 de julio de 2010

Capote/Marilyn


(Así seguimos hasta la calle South; ya allí, el ferry anclado, la vista de Brooklyn del otro lado, las gaviotas que revoloteaban y se divertían, blancas contra el horizonte marino y el cielo veteado de vellones de nubes, diminutas y frágiles como encaje, pronto tranquilizaron su espíritu. Al bajar del taxi vimos a un hombre que llevaba a un perro chino de una correa. Era un pasajero que se dirigía al ferry. Al pasar junto a él, mi compañera se detuvo a acariciar el perro.)

EL HOMBRE (firme y poco amistosamente): No debería tocar perros desconocidos. Especialmente a éstos. Podrían morderla.

M: Los perros nunca me muerden. Sólo los humanos. ¿Cómo se llama?

EL HOMBRE: Fu Manchu.

M (riendo): Oh, como en el cine. Qué amor.

EL HOMBRE: Usted, ¿cómo se llama?

M: ¿Yo? Marilyn.

EL HOMBRE: Eso pensé. Mi mujer no me creería. ¿Me puede dar su autógrafo?

(Sacó una tarjeta y una lapicera. Utilizando su cartera como apoyo, ella escribió: Que Dios lo bendiga – Marilyn Monroe).

Fragmento de "Una hermosa niña", en "Música para camaleones"

jueves, 22 de julio de 2010

Taller de Literatura para Niños

COMPARTO ESTA INFORMACION:

Coordinaré a partir del mes de agosto un Taller de Lectura y Escritura dedicado específicamente a la literatura para niños.
Está dirigido a adultos y funcionará los días lunes de 18.30 a 20.30.
En este blog pueden verse las tapas de algunos de mis libros para chicos.
Para mayores informes, comunicarse a través de: beatrizactis@hotmail.com

Cuba

miércoles, 21 de julio de 2010

Urondo

No serán muertos los pasos del amor; vacío
vino al mundo, tibio aún
por el viento que lo aposentaba
tan deliciosamente.

Y la tibieza fue
frío y el agua piedra
y las sombras cuchillos y el grito, la primera vez.

Lloró como nunca –no fueron
los muertos los pasos del amor-, pudo hablar
y mentir y deslizar su vida y su alegría
hasta quedar harto de leche y sueños, y olvidar
y empezar a morir como todos:

un día cualquiera termina
el año, el sol termina
y comienza todo donde una mano empieza.

Su mano, su calor
llegado desde el vientre
hacia mí; inspirado por otro calor,
para levantar ahora los pasos del amor,
para impedir que mueran.

Por eso, aquélla o ésta, principio
o fin, madre o amante; ella
estará donde mis ojos vayan.

martes, 20 de julio de 2010

Poema

Jesús Fernández Salido

No estés triste‚ mi amor‚
y si lo estás‚
que tu tristeza sea un modo de vengarte
de Dios y de las flores‚ de la alegría inútil
que debe ser la vida según ellos‚
y no estés triste nunca
por las cosas que pasan o no pasan‚
sino solo por esto: porque contempla la tristeza
desde lejos a Dios y a las flores y al tiempo
y nos lleva al lugar donde amar es posible.

martes, 13 de julio de 2010

domingo, 11 de julio de 2010

El amor es un acto solitario

Beatriz Actis

Estábamos de pie
frente al río
cuando la noche se cerró sobre sí misma.

Del oratorio vecino
subió un murmullo
y una procesión pobre
con poca gente y antorchas
se encaminó hacia el este.

El fuego en la punta de las antorchas
Se movía en el medio de la noche
Entre retazos de plegarias
Y la tristeza de estar solos
En el medio del campo.

Pensé: Así son las costumbres de los hombres.

Conté que había visto
caballos en la costa
trotando en la isla de enfrente
del Coronda,
una tropilla oscura,
marchando en la orilla,
al lado del río,
mientras atardecía.

Había entre ellos un caballo blanco,
dije, que había tenido que ver conmigo,
Quizás,
En algún sueño repetido
De la víspera.

Life on Mars? (Bowie)

Soriano

El General nos envolvía con su voz de mago lejano. Yo vivía a mil kilómetros de Buenos Aires y la radio de onda corta traía su tono ronco y un poco melancólico. Evita, en cambio, tenía un encanto de madre severa, con ese pelo rubio atado a la nuca que le disimulaba la belleza de los treinta años.


(En: Aquel peronismo de juguete - Cuentos de los años felices)

jueves, 8 de julio de 2010

Chico. Vai passar

qué

llueve,
cuéntame qué ves
a través de tu ventana

lunes, 5 de julio de 2010

Rosa madreselva

Todo el tiempo

Beatriz Actis


Todo el tiempo, dijo, el amor cambia -
cada noche trae su cuota de desgano -

Tu cuerpo, dije, como si lo hubiera tocado siempre -

Te esperé demasiado, dijo,
giró la cabeza y sólo pude ver un perfil azul -
La noche se cerró sobre sí misma -

Nada o todo sucederá más allá de esta noche, dijo -
la sombra voló -

La desesperación se me derrama, dije, como el vino se derrama -
En todo hay cierta inevitable muerte -

No puedo dormir, dijo - la noche se hace madrugada -

La luz se vuelve cruel, dije,
y respiré aquello tenue y breve de su aliento -

Me aterra el dolor, dijo -
Caminar solo y que todos los lugares parezcan los mismos -
Los bordes del amor, dijo, un gran hotel sin huéspedes -
un museo imaginario -

Como un marino sin barco -
Como esas naves que nunca regresan, dijo -

Tu sangre no me pertenece, dije,
como el que muere guardando un secreto.